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COLOMBIA / Patrimonio y comunidad


COMUNIDAD Y ARTE RUPESTRE EN CUNDINAMARCA

Álvaro Botiva Contreras. Instituto Colombiano de Antropología e Historia, ICANH / Secretaría de Cultura de Cundinamarca. abotiva@mincultura.gov.co

 

"La memoria a veces está en la piedra y a veces en el árbol / la memoria habita espacios sutiles en los que crecen sueños e ilusiones./ La memoria es la palabra y el silencio. / La memoria es fuerza que construye y cimiento que sustenta" Convenio Andrés Bello 

 

El arte rupestre en territorio colombiano data de tiempos inmemoriales. Hace aproximadamente 150 años se iniciaron las primeras investigaciones, sin embargo, no solamente es poco lo que se conoce acerca de esta expresión prehispánica, sino que se ha permitido, conciente o inconcientemente, la destrucción de dicho legado histórico que hoy, en la época de la modernidad, se le otorga un mínimo de importancia. El arte rupestre en la actualidad es patrimonio, es pasado, presente y futuro, lo que induce a que dicha expresión sea objeto de revisión de las políticas culturales para su preservación. 

El arte rupestre, antaño claramente visible, hoy debe ser observado con lupa para poder amplificar su casi perdida significación y simbología; debido a la ignorancia de la gente sobre el tema, la negligencia de las autoridades en su conservación, así como al poco respeto de la comunidad por este patrimonio. 

En Cundinamarca aún existen piedras que contienen expresiones culturales del período prehispánico, pintadas (pictografías) o grabadas (petroglifos), que han perdurado a través de los años, 500 de conquista y colonización, desarrollo y destrucción, hechos contundentes que han incidido en la desaparición de incontable cantidad de dichas manifestaciones.  

 

Localización de algunos sitios rupestres en Cundinamarca. (Según D. Martínez y A. Botiva, 2002)

 

Por consiguiente se ha tornado prioritario buscar estrategias a partir de la interacción con la comunidad, encaminadas a la preservación de este patrimonio para el estudio y deleite de futuras generaciones; pues es ella quien debe apropiarse de él, aunque de por sí le pertenece y, por esta misma razón se considera posible que a través del desarrollo de acciones insertas en dinámicas culturales y económicas como la preservación, conservación y rehabilitación del patrimonio rupestre, se obtengan beneficios que se reflejen en el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de las zonas donde aún existen. 

La interacción se da de acuerdo al interés y a la conciencia que se genere entre las autoridades civiles de cada municipio con su población, sobre la valoración del patrimonio allí existente. En el caso del arte rupestre, los miembros de la comunidad interactúan fundamentalmente con el propio entorno. Sin embargo, el mínimo conocimiento que se tiene acerca de estas manifestaciones culturales que hacen parte del espacio vital, conducen a que tanto hombres como mujeres y niños les produzcan deterioros significativos y que el "desarrollo" favorezca su desaparición. Desde el punto de vista científico se trata de una doble lucha, la de investigar y proteger el pasado, y al mismo tiempo defenderlo del presente; de ahí el énfasis en la socialización de la información a través de una pedagogía sobre el tema dirigida a la comunidad.  

El estado de conservación del arte rupestre colombiano no es diferente de la situación internacional del mismo. En el desierto de Tasilli en África, Norte América y Portugal entre otros, las piedras se utilizan para tiro al blanco, se cortan fragmentos que se venden al mejor postor, el vandalismo hace de las suyas, cuando no es el desarrollo industrial que las destruye o en el mejor de los casos quedan bajo el agua de los embalses; son raras las excepciones donde realmente se aprecia y se conserva. 

El arte rupestre posee cualidades que se deben optimizar al máximo en beneficio de la comunidad, ya que es un bien inmueble de interés cultural que se conserva in situ y por ser monumental es de fácil visibilidad. Al resignificar el pasado, definir políticas para la preservación de las manifestaciones rupestres, fomentar el turismo y capacitar guías entre otros, se incide directamente en la sostenibilidad socioeconómica, el reforzamiento de la identidad cultural y en la expectativa de un mejor futuro. 

 

EL PROYECTO

El Instituto Colombiano de Antropología e Historia ICANH y la Secretaría de Cultura del Departamento de Cundinamarca, desde hace varios años viene abanderando acciones encaminadas a la valoración y preservación del Arte Rupestre y fue en ese ámbito que en 1999 se elaboró un mapa plegable, publicado con el título "Arte Rupestre en Colombia". El objetivo fue el de iniciar una campaña de divulgación para dar a conocer el arte en mención, motivar su preservación y resaltar la gran cantidad de sitios con manifestaciones culturales de la época prehispánica, a la vez enfatizar en el hecho de que los hallazgos no se deben mantener en secreto y que la información al respecto no puede ser privada, ni de dominio de un reducido grupo de "expertos" por cuanto se trata de un patrimonio que por ser de la Nación es público. 

En el año 2000 a través de una alianza estratégica entre el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, y la Secretaria de Cultura de Cundinamarca se dio inicio al proyecto "Arte Rupestre en Cundinamarca, Patrimonio Cultural de la Nación", el cual se planteó a largo plazo, una primera etapa fue investigar lo que existía al rerspecto con el fin de realizar un primer inventario para identificar y poner en valor dicho vestigio. Se recorrieron doce provincias lo que permitió ampliar el registro a 172 piedras de 42 municipios. Esta etapa concluyó con la divulgación de los sitios registrados, información que se publicó en el libro cuyo título lleva el nombre del proyecto, éste además de denunciar el estado actual del arte rupestre, invita a conocerlo, respetarlo y protegerlo.  

Con base en lo anterior y en respuesta a la inquietud de un alto número de miembros de las comunidades de las provincias donde se realizó el trabajo, quienes expresaron su deseo de contar con los resultados de la investigación, en el año 2001 se propuso a la Secretaría de Cultura de Cundinamarca adelantar una segunda etapa de trabajo que involucrara a la comunidad para que esta conozca, se apropie y asuma con sentido de pertenencia la recuperación, preservación y protección de las piedras pintadas y grabadas conocidas por la tradición oral como: de letras, marcada, escrita, pintada, grabada, rayada, o de indios. Tradición que de una u otra manera le da valor, sentido, lenguaje- comunicación y conceptualización al rescatar parte de la memoria histórica con miras a la resignificación para el mejoramiento de la calidad de vida. 

El objetivo del proyecto es dar a conocer desde el presente algunos hechos del pasado, generar vínculos, retomar las creaciones y reutilizarlas en un proceso de conocimiento y valoración que los recree en su medio. Fomentar en las comunidades la construcción de nuevas subjetividades, la interiorización tanto afectiva como mental de símbolos histórico-culturales para que a través de la fuerza de la colectividad lo valore, rehabilite, proteja, se apropie del patrimonio rupestre prehispánico, y disponga del mismo para los cundinamarqueses, colombianos e interesados de otros paises.  

Fue así que en el año 2002 se realizó la versión digital en CD ROM del libro Arte Rupestre en Cundinamarca, con 171 imágenes de piedras pintadas y grabadas de Cundinamarca, con una presentación interactiva de su localización, entorno y estado de conservación. El bajo costo de este formato hace factible que esté al alcance de un mayor número de miembros de la comunidad y autoridades municipales. Igualmente se realizó la publicación de material didáctico consistente en un mapa plegable "Arte Rupestre en Cundinamarca" y el "Manual Arte Rupestre de Cundinamarca", ilustrativo de una región específica. En él se esbozan los elementos para la protección, administración, conservación y divulgación de sitios con arte rupestre.

Este material se utiliza en la actualidad (2003) como apoyo a los talleres de capacitación que con el fin de dar a conocer las bases para preservar el arte rupestre, se dictan a los educadores, a las autoridades civiles y al público en general, en catorce municipios de Cundinamarca como La Calera, Suesca, Soacha, Nemocón Tausa, Sutatausa, Cucunubá, Bojacá, Facatativá, San Antonio del Tequendama, Sasaima, La vega, La Mesa y Tocaima; con la expectativa de hacerlos extensivos a otros municipios del departamento. 

 

El antropólogo Pedro Argüello dirigiendo uno de los talleres en la escuela de Tausa, Cundinamarca.
Actividades lúdicas y recreativas se combinan con sesiones académicas en torno al arte rupestre.

 

De esta manera se involucra a la comunidad mediante la implementación de un proceso de divulgación y preservación del arte rupestre de Cundinamarca, con el fin de que se apropie y asuma con sentido de pertenencia dicha manifestación con miras al mejoramiento de la calidad de vida.  

Se espera estimular la formación de guías cuya función sea la de impedir el contacto físico de los visitantes con los dibujos de los murales y diseñar instrumentos de gestión cultural y un código de ética encaminados a la protección de los sitios y zonas con arte rupestre del departamento.

El objetivo es promover la creación de comunidades organizadas para la sostenibilidad del arte rupestre de Cundinamarca, con el fin de ampliar la formación de públicos más sensibles por las memorias contenidas en los testimonios arqueológicos.  

Al mismo tiempo trabajar con las organizaciones competentes para definir políticas y estrategias de sostenibilidad en pro del turismo cultural y ecológico a los sitios con arte rupestre, y promoverlo como oferta cultural que vincule actores y motive gestores en los diferentes municipios. 

En ésta experiencia el arte rupestre ha sido enmarcado como parte del patrimonio cultural, cuyo sentido solo es posible a través de la resignificación que le asignen los actuales actores (niños, estudiantes, autoridades y público en general), lo apropien y sientan que les pertenece; en los que piedras, arte, mensaje y personas formen un todo, es decir que seamos patrimonio. En ésta conceptualización debe entenderse que el arte rupestre no es siempre patrimonio en el sentido que lo conciben los arqueólogos. La significación para la comunidad es, a veces, símbolo de ilusiones, protagonismo, aventura como recreación y utilización de las piedras con fines prácticos de cantería o materiales de construcción. 

 

Estudiantes de bachillerato recrean motivos de arte rupestre y otros de sus propias vivencias, durante una de las actividades del taller.
Algunas muestras del trabajo manual con saldo pedagógico resultante de los talleres.

 

La apropiación que hoy se hace de pinturas y grabados está ligada a búsqueda de tesoros, enriquecimiento, a la utilización de superficies para plasmar graffitis, como lo hicieron los antiguos habitantes y se olvida que hoy es parte del acervo cultural y por lo tanto público, de la Nación. Parece entonces que ya no importa en el presente el saber del otro por ser pasado o, simplemente, desconocido.  

Las evidencias y las observaciones recogidas durante el trabajo de campo confirman lo planteado. En muchos casos, lo único que les interesa a quienes viven alrededor del arte rupestre es su probable utilidad comercial o el uso práctico, y no se le otorga el valor cultural, ni patrimonial inherente a dichas manifestaciones culturales. Esta realidad pone en peligro el arte rupestre, al destruirlo con la finalidad de obtener ganancias a partir del soporte rocoso.  

Si bien la finalidad de estas acciones negativas como son la alteración y / o destrucción de las piedras, es lucrarse, el proyecto pretende la consecución de este mismo objetivo sin destruirlas, sino por el contrario, a través de acciones positivas, tornarlo en fuente de ingreso al conservarlo como un bien in situ, altamente visible, obtener beneficios a partir de su cuidado, respeto, valoración y utilizarlo como oferta cultural y turística, lo que redundará en el mejoramiento de la calidad de vida. De ahí la importancia de la preservación, resignificación y sostenibilidad del arte rupestre.

 


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